


Una buen forma de conseguir más brillo es hervir mondaduras de plata en agua, esperar a que se enfríe y sumergir en este preparado los objetos de plata durante toda la noche. A la mañana siguiente se secan y se frotan con una gamuza. Otro truco es recubrir el objeto con hollín o ceniza de cigarro ligeramente humedecida, y frotar con un paño.